La primera vez que te planteas montar un PC, la lista de piezas parece un idioma nuevo: socket, TDP, PCIe, XMP. La buena noticia es que, si entiendes el orden lógico en el que se eligen los componentes, el resto se simplifica muchísimo.

1. Empieza por el uso, no por las piezas

Antes de mirar ninguna tienda, responde una pregunta: ¿para qué vas a usar el PC? Gaming, edición de vídeo, programación o uso general piden equipos muy distintos. Fijar el uso primero evita comprar potencia que no vas a aprovechar — o quedarte corto justo donde importa.

2. La CPU y la placa base van de la mano

La CPU (procesador) determina el socket de la placa base que necesitas: no todas las placas son compatibles con todos los procesadores. Elige primero la CPU según tu presupuesto y uso, y después busca una placa base que la soporte y tenga las conexiones que necesitas (USB, M.2, WiFi).

3. RAM: cantidad y velocidad, en ese orden

Para uso general, 16 GB es hoy el punto de partida razonable. La velocidad (MHz) importa menos que tener suficiente cantidad — no compenses poca RAM con RAM muy rápida.

4. Almacenamiento: SSD siempre, HDD si necesitas espacio barato

  • SSD NVMe: para el sistema operativo y los programas que uses a diario. La diferencia de velocidad frente a un disco duro tradicional se nota en cada arranque.
  • HDD (opcional): solo si necesitas mucho espacio para archivos que no requieren velocidad (copias, vídeos, backups).

5. La fuente de alimentación no es el sitio para ahorrar

Una fuente de mala calidad puede dañar el resto de componentes. Calcula el consumo total de tu configuración y añade un margen — y prioriza marcas con certificación 80 Plus reconocida antes que el precio más bajo.

6. Orden de montaje que evita bloqueos

  • Monta CPU, RAM y el SSD M.2 en la placa base, fuera de la caja — es mucho más cómodo.
  • Instala la placa base en la caja y conecta la alimentación de placa y CPU.
  • Añade la tarjeta gráfica al final, cuando el resto ya arranca correctamente.
  • Antes de cerrar la caja, enciende el equipo para comprobar que todo funciona.

Con estas seis decisiones resueltas, el 80% del trabajo ya está hecho. El resto es paciencia, un buen destornillador y no tener prisa la primera vez.